En biología, ecosistema significa un conjunto de comunidades que colaboran para la supervivencia de todos los participantes en un mismo entorno. En el mundo empresarial, un ecosistema de innovación exitoso es cuando empresas, universidades y gobiernos se unen para crear un entorno colaborativo e innovador, en el que todos trabajan juntos y comparten resultados en común, proporcionando un intenso intercambio de experiencias. Una forma de adelantarse a sus competidores, donde se valora la experimentación. Incluso se pueden cometer errores porque los errores guiarán la innovación eficaz.

Atraer el interés de los emprendedores y talentos nacionales e incluso internacionales es otro valor agregado a los ecosistemas de innovación. Se convierten en verdaderos centros de captación de talento. Las ciudades donde se ubican estos centros conquistan visibilidad y generan muchos puestos de trabajo. Los ecosistemas integrados, las personas más calificadas y las ideas innovadoras son los principales impulsores de la creación de valor en el futuro.

En el actual contexto y considerando cómo la pandemia ha sacudido las estructuras socioeconómicas a nivel global, causando impactos estimados en cifras astronómicas de pérdidas de vidas y empleos, también hemos presenciado como el mundo de la innovación y el sector empresarial han desplegado esfuerzos para generar respuestas y soluciones a una velocidad vertiginosa y en ese escenario los ecosistemas de innovación y emprendimiento.

La globalización y la situación inédita que estamos viviendo, marca un nuevo rumbo: las empresas no pueden avanzar solas. Necesitan apertura para compartir los obstáculos y encontrar soluciones colectivas.

Ecosistemas como impulso para escalar emprendimientos

A pesar de la pandemia, la sociedad debe mirar hacia el futuro. En la actualidad el emprendimiento por cuenta propia (formal e informal) se ha multiplicado varias veces por la magnitud de esta crisis (carencia de ingresos, subsistencia), y las micro-firmas que tengan un plan de negocios (una lógica consistente) deberán ser apoyadas por las agencias locales de desarrollo (estatales y no-estatales) para que puedan escalar y desarrollarse con los consiguientes efectos positivos en el empleo y es allí donde ecosistemas como EIVA y su programa Protagonistas del Futuro, juegan un rol crucial.

Cuál es la relevancia de los Ecosistemas

Contar con un ecosistema de emprendimiento e innovación robusto se ha revelado como un activo de alto valor en el actual escenario. Y así lo pueden atestiguar aquellos países y regiones que han logrado movilizar las capacidades y talentos de sus ecosistemas para generar respuestas rápidas a la crisis sanitaria. Por ejemplo, la efectividad y agilidad en la respuesta que se ha generado en la ciudad de Medellín (Colombia) es una muestra de un ecosistema de innovación volcado en ofrecer soluciones a la crisis.

Cuando hablamos de ecosistema de innovación nos referimos en primer lugar a

la “concentración geográfica de un número suficiente de compañías e instituciones interconectadas, donde la proximidad lleva a compartir ventajas mediante la agregación de experiencias y recursos especializados” (Porter 1990).

Las características que favorecen la creación de innovación son la movilidad de recursos (personas, información, capital), velocidad en el desarrollo del negocio, y el desarrollo de relaciones robustas, esto a través de sinergias, networking y colaboración.

Para que una estrategia de innovación sea eficaz, debemos asegurarnos de que se pueda maximizar el valor de las novedades que se ponen en marcha y es necesario generar un contexto de innovación general, sistémico y continuo.

En un ecosistema innovador se trabaja en un entorno distribuido, que a su vez está conectado en forma de red, caracterizada por el flujo continuo de datos, de información y de conocimiento profundo sobre el tema de especialización, con la finalidad de procesarlos e interpretarlos para resolver problemas y encontrar soluciones que se convierten en innovaciones en productos, procesos o servicios y que terminan transformando a la zona o región en donde se emplaza el ecosistema en un reconocido polo de innovación, lo que atre nuevas inversiones a la zona, mayor producciòn y ganancias, creando una re-valorización del territorio y generando una proyección mejor al futuro.