La doctora María José Escobar, Seremi de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación de la Macrozona Centro, se ha desempeñado como académica de la USM y se ha especializado en neurociencia computacional, inteligencia artificial y robótica cognitiva. Durante los últimos dos años, ha liderado la zona que comprende las regiones de Coquimbo y Valparaíso y conoce de cerca los desafíos y oportunidades que tienen ambas regiones para transitar hacia un desarrollo económico y social, inclusivo, integral y sostenible. Además, hace algunas semanas fue invitada a ser parte del directorio ejecutivo de EIVA.

¿Cuál es la evaluación de su periodo como Seremi de Ciencias, en el contexto del Emprendimiento y la Innovación en la región de Valparaíso?

En esta primera etapa fundacional, tuvimos como principal foco instalar y posicionar al Ministerio, en el territorio. Sumado a ello, quisimos ejercer un rol articulador, conectando las grandes capacidades científicas y tecnológicas de la región, provenientes de las universidades y centros de investigación, con el ecosistema político, público, privado y la ciudadanía.

Gracias al levantamiento de estas capacidades científico-tecnológicas de la región, hoy contamos con una base bastante avanzada para ayudar más decisivamente al desarrollo regional, como así también al ecosistema del emprendimiento. Impulsar aún más los lazos entre actores del ecosistema de la ciencia y tecnología regional, con el mundo privado, público y la ciudadanía, esperamos sea una tarea que prosiga, para lograr el desarrollo económico y social, inclusivo y sostenible, que necesitan y merecen las personas que habitan nuestro territorio.  Luego de haber liderado esta fase inicial como primera SEREMI de Ciencias, puedo decir que hemos cumplido nuestros objetivos.

¿Cuáles son los principales logros alcanzados en la región?

A nivel general, el principal logro ha sido materializar una visión de región como un verdadero polo científico-tecnológico. En ese marco y dado a las características de Valparaíso como región universitaria, hemos podido, por ejemplo, caracterizar con profundidad a las empresas científico-tecnológicas de la región, con sus oportunidades, desafíos y brechas. La mayor sorpresa ha sido conocer que en la región tenemos más de 70 empresas de este tipo, con alta escalabilidad e impacto, lo cual nos deja a nivel nacional con una importante presencia.

Por otra parte, consideramos estratégico vincular a la región con las nuevas tecnologías 5G. Para ello, ayudamos a firmar un acuerdo entre universidades y entidades públicas, lo cual implica la instalación de laboratorios para la exploración de las potencialidades 5G, en 4 universidades. En esa materia, actualmente, estamos apoyando la postulación entre universidades, industrias y otros actores, para desarrollar un Centro de Escalamiento de Corfo.

Por otro lado, hemos tratado de poner el tema de la ciberseguridad como pilar de desarrollo regional, promoviendo líneas de trabajo para la formación en torno a la materia y un futuro primer magíster de ciberseguridad, con el apoyo de una universidad líder mundial en la materia. Una agenda conjunta con Valparaíso Ciudad Musical también nos ha permitido proyectar un desarrollo sinérgico entre la ciencia, la tecnología y la música.

También hemos hecho un fuerte trabajo en vincular la ciencia con la ciudadanía, con panoramas científicos alineados con los objetivos de desarrollo sostenible de la ONU, creamos un programa de radio, donde me tocó actuar de entrevistadora y logramos instalar una agenda noticiosa para vincular entidades de la región.

Respecto al COVID 19, impulsamos fuertemente la creación de laboratorios universitarios que hicieran diagnósticos, mascarillas, escudos faciales y secuenciadores genómicos, como es el caso de la Universidad de Valparaíso. Cabe destacar que esta última es parte de la red de secuenciación genómica, es decir, se ha creado una capacidad nueva regional que antes no estaba.

En ese sentido, ¿en qué nivel está la región de Valparaíso en comparación en torno a la ciencia y la tecnología?

En Chile hay tres polos grandes de desarrollo científico y tecnológico, que parte por Santiago, donde se concentra la mayor cantidad de población, y le siguen Valparaíso y Concepción. La ventaja que tiene Valparaíso, a diferencia de Concepción, donde gran parte de ese desarrollo lo concentra una sola Universidad;  es que acá está distribuido, hay diversidad de formaciones y diversidad de actores que están presentes en este ecosistema. Valparaíso cuenta con todas las herramientas para convertirse en un actor protagónico.

¿Cuáles son los desafíos que vienen para el nuevo gobierno y para todas las instituciones que se quedan haciendo este trabajo?

Por un lado, enfatizar la articulación de los actores y poner a disposición de la región, la capacidad científico-tecnológica para resolver problemas locales.

Lo segundo, tiene que ver con el Ecosistema de Innovación, donde la Gobernanza de EIVA es clave para que un pilar estratégico para Valparaíso funcione, crezca y perdure.

Un tema que está ocurriendo, y que su fomento y visibilización será una tarea de la administración siguiente, es la creación de distritos de innovación. Hay un distrito que está mucho más maduro y que está casi lanzándose, que es el Distrito V21 en El Salto, Viña del Mar, que concentra muchas empresas tecnológicas y dónde se espera que pasen muchas cosas en cuanto a logística, tecnología, minería, entre otras. Asimismo, está encaminada la conceptualización de un distrito para Valparaíso, con un sello en economía naranja, industria del entretenimiento y videojuegos y software.

¿Cuál es la evaluación del Ecosistema de la región en términos de articulación?

Es valorable que los actores del ecosistema sean cercanos entre sí, sin embargo, falta un motor articulador que genere iniciativas en conjunto y concretas. Por ejemplo, el centro de escalamiento 5G, es algo que necesita una coordinación para su postulación y que también represente todo el potencial. Hay muchas otras iniciativas en las cuales se necesita un motor articulador que cohesione el ecosistema,  que ayude a que esas postulaciones se concreten, ya sea de fondos nacionales o internacionales, que permitan, por ejemplo, la consolidación de los distritos tecnológicos, en donde las empresas científico-tecnológicas puedan escalar, que es el gran problema que existe: mucho prototipo, pero poco mercado.

Cómo conectamos la oferta con la demanda a nivel regional, cómo hacemos que la tecnología madure, para que después pueda crecer a lo largo del país y en la región. Latinoamérica es nuestro destino natural para que estas tecnologías puedan venderse.

Hablas de esta necesidad de articular, lo que es parte de los objetivos que tiene la Gobernanza de EIVA, ¿cuál es el rol que deben asumir o comprometer cada uno de los actores que se integran?

Yo creo que el rol principal es trabajar en conjunto por un objetivo común. Hay un dicho super potente que es “Globalmente competitivo, localmente colaborativo”. Debemos tener claro que la única forma de resaltar la región, fomentar el ecosistema, generar un desarrollo regional que mejore la calidad de vida de las personas y convertirnos en un ejemplo en la región, es que colaboremos entre nosotros. No podemos competir entre una institución y otra, tenemos que colaborar con el objetivo común de que esto se convierta en nuestra mejor herramienta para un desarrollo sostenible.